Esta nueva tecnología se llama Semka y utiliza un chip para
analizar las propiedades eléctricas de las células y determina cuáles son las
células tumorales respecto a las células sanas. Una vez detectadas, las células
son separadas para un análisis más riguroso que permita confirmar su
naturaleza.
Abarca señala que existen células tumorales circulantes, que
son células que se liberan del tumor y viajan alrededor del torrente sanguíneo:
“Lo interesante de ellas es que contienen toda la
información necesaria para poder desarrollar una terapia completamente
efectiva. Nosotros nos preguntamos cómo podríamos obtener la mayoría de
información del paciente de la forma más fácil y continua.”
El equipo e investigación asegura que gracias a este
dispositivo que es mucho más económico y pequeño que las tecnologías actuales,
se puede dar un seguimiento continuo al estado de salud de pacientes con cáncer
y ayudar a los médicos a decidir sobre su tratamiento.
Este proyecto participó en la reciente edición de Gifted
Citizen, una iniciativa internacional que patrocina proyectos que beneficiarán
de 6 a 10 millones de personas, en un plazo de 5 a 10 año


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