Según documentos a los que ha tenido acceso el Wall Street
Journal el grupo de operaciones técnicas de los marshals estadounidenses -la
agencia de seguridad federal más antigua del país, dependiente del Departamento
de Justicia- utilizó antenas de telefonía instaladas en pequeños aviones para
localizar teléfonos móviles concretos.
La técnica se aprovecha del modo de funcionamiento habitual
de los teléfonos móviles. Normalmente el teléfono se "engancha" a las
antenas de telefonía que mejor señal ofrecen en un momento dado. Si un avión
con una antena instalada pasa cerca del teléfono es posible forzar que se
conecte a ella haciéndole creer que ofrece mejor señal que las antenas
instaladas en edificios cercanos.
El dispositivo que se instala en los aviones, generalmente
avionetas, es conocido por algunas fuerzas de seguridad como "cajas sucias"
y están diseñadas para cazar un números específicos. Rechazan la conexión de
cualquier teléfono móvil salvo aquellos en los que están interesados. Una vez
"cazado", la localización del móvil objetivo puede averiguarse
midiendo la variación en la intensidad de la señal conforme el avión se
desplaza.
Un problema de estas cajas es que pueden cortar la
comunicación de alguien que esté haciendo una llamada. En los documentos
examinados por el WSJ la agencia muestra su preocupación por qué estos cortes
puedan impedir una llamada a servicios de emergencia.
Estos aviones espía han sido utilizado con éxito para
localizar criminales pero es probable que la revelación cause un serio
quebradero de cabeza a la agencia de seguridad, sobre todo si se ha utilizado
para "espiar" a ciudadanos estadounidenses.


0 comentarios:
Publicar un comentario