Los investigadores de las Universidades de Tufts e Illinois
han desarrollado un implante electrónico reabsorbible que se activa de forma
inalámbrica para eliminar infecciones bacterianas mediante la entrega de calor
al tejido infectado. Un método que esperan poder utilizar para la entrega de fármacos con tan solo
pulsar un botón.
El dispositivo está hecho de un sustrato de proteína de seda
con un elemento de calefacción de magnesio que se disuelven sin causar daño. El
elemento está energizado externamente usando un transmisor inalámbrico,
calentando y elevando la temperatura cercana al tejido lo suficiente como para
matar a las bacterias.
“Este es un importante paso hacia adelante en el desarrollo
de dispositivos médicos a la carta que se puede activar de forma remota para realizar
una función terapéutica en un paciente y luego desaparecen con seguridad
después de su uso, y que no requieren recuperación”, dijo el autor principal,
Fiorenzo Omenetto, profesor de ingeniería biomédica en la Escuela de Ingeniería
de Tufts. “Estas estrategias inalámbricas podrían ayudar a controlar la
infección post-quirúrgicas, por ejemplo, o allanar el camino para la
administración de fármacos por medio de Wi-fi.”
“Los dispositivos médicos implantables suelen utilizar
materiales no degradables con vida limitada y deben ser retirados o
sustituidos. Los nuevos dispositivos de terapia inalámbricos son lo
suficientemente robustos para sobrevivir manipulación mecánica durante la
cirugía y disolverse inofensivamente en cuestión de minutos o semanas,
dependiendo de cómo se procesa la proteína de seda”, dijo Hu Tao, co-autor de
la investigación.
En las pruebas el dispositivo se implanto en ratones con
tejido infectado por S. aureus y fue activado por un transmisor de manera inalámbrica. Donde 24 horas después
del tratamiento no se mostró ningún signo de infección, disolviéndose en
aproximadamente dos semanas, los niveles de magnesio en el sitio del implante y
las zonas circundantes fueron comparables a los niveles normalmente encontrados
en el cuerpo.
Ahora los investigadores también están llevando a cabo
experimentos in vitro en el que los dispositivos controlados remotamente administran
el antibiótico ampicilina contra las bacterias E. Coli y S. aureus donde hasta
ahora han logrado mejorar la liberación del fármaco sin reducir la actividad
antibiótica.


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