El nuevo material funciona como un radiador térmico, que
impide que el edificio se caliente con la luz del sol.
El espejo desarrollado por investigadores de la Universidad
de Stanford, en California, despide el calor hacia el espacio como radiación
infrarroja.
Su grosor es de 1,8 micras (una micra equivale a una
milésima de milímetro) y está formado por varias capas de materiales muy finos;
la primera es de plata, a esta se le superponen otras de dióxido de silicio y óxido
de hafnio, señala el mismo medio.
De acuerdo con sus creadores, estos materiales permiten que
los rayos salgan directamente hacia el espacio sin recalentar los alrededores
del edificio, cita BBC.
Además de mantener la construcción fresca, el uso de este
nuevo producto podría ayudar a ahorrar electricidad, esto si se tiene en cuenta
que el 15 % de la energía utilizada en los edificios en los Estados Unidos se
gasta impulsando sistemas de aire acondicionado, indica la página de la
universidad.
Por ahora, el espejo solo ayuda a enfriar el edificio, pero
no logra tener tanta repercusión en el calor que se da en el interior de él.
Los científicos trabajan en este aspecto, además de la producción de más
piezas.
"Ahora mismo el prototipo es del tamaño de una pizza
personal. La refrigeración de edificios requerirá grandes paneles",
resalta el sitio de la Universidad de Stanford.


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