Los relojes son ahora accesorios digitales que van de la
mano con los smartphones. El pasado viernes salió a la venta en España el
último de los modelos de relojes inteligentes de Samsung, el Gear S,
Se puede conseguir desde los 399 euros y disfrutar así de su
pantalla de dos pulgadas. Es un reloj un poco más grande que los modelos
anteriores, debido a su pantalla, pero que se compensa por la calidad de
imagen, ya que es Super AMOLED de 360x480 píxeles. El reloj tiene una memoria
interna de 4GB que permite almacenar una buena cantidad de contenido, por
ejemplo, canciones. [Comparativa Gear S y Gear Live]
Pero la novedad real de este dispositivo es que por primera
vez un reloj inteligente puede ser independiente del teléfono móvil. El Gear S
tiene una ranura para introducir una tarjeta SIM y es compatible con redes 3G.
Es decir, el reloj empieza a ser un pseudoteléfono. Con esta cualidad el reloj
puede hacer y recibir llamadas, y gestionar datos.
El reloj también mejora su autonomía e independencia al
incorporar sensores propios, como giroscopio, GPS y barómetro. El Gear S se
puede conectar de igual forma a un smartphone vía Bluetooth y funcionará como
cualquier otro reloj inteligente.
Samsung apostó en esta ocasión por el sistema operativo
Tizen, en vez de Android Wear. Tizen es un software al que Samsung está
tratando de dar mayor visibilidad y la meta es que se convierta en una
alternativa a Android.


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