Órdago el que el Parlamento de la Unión Europea parece estar
preparando con el fin de frenar el poder de los grandes buscadores de Internet
(es decir, Google). Según el borrador de una propuesta al que han tenido acceso
medios como Reuters o el diario Financial Times, la Unión Europea intentará
reducir el monopolio de la compañía que dirige Larry Page obligando a que todos
los buscadores separen su parte de buscador de otros servicios comerciales que
ofrezcan.
En el documento aparece también cómo los dos principales
grupos del Parlamento, tanto el Partido Popular Europeo como el Socialista,
están de acuerdo con dicha medida. De momento, y de aprobarse, se trataría de
una simple propuesta que no obligaría legalmente a Google a separar dichos
servicios... al menos por ahora. Si bien el Parlamento no tiene la autoridad
para exigirlo, sí que puede aprobar nueva legislación que le ayude a
conseguirlo. Puede considerarse como toda una declaración de intenciones.
Se espera que el borrador filtrado se someta a votación el
próximo jueves. ¿Y por qué es relevante si realmente no tiene aplicación legal
y es una simple protesta? Porque podría meter presión en el proceso que desde
la Comisión Europea abrieron contra Google en 2010 con el fin de limitar las
prácticas de monopolio del buscador para promocionar sus propios servicios.
La moción del Parlamento no tiene obligaciones legales pero
podría obligar a la Comisión a que siga presionando a Google
De hecho, y cuando el Financial Times preguntó el motivo de
incluir una "ruptura" drástica entre servicios en la moción, un
miembro español del Parlamento (Ramón Tremosa, Eurodiputado de CiU) aseguró
que, como no pueden "preguntar el secreto del algoritmo", la Comisión
está buscando otras formas de mitigar el poder de Google.
Google, en problemas con la UE desde hace años
La noticia llega, como decimos, cuando todavía Google sigue
en negociaciones con la Comisión Europea acusado de prácticas de monopolio.
Aunque hace unos meses, y bajo el visto bueno del Comisario Joaquín Almunia,
Google parecía estar cerca de conseguir un acuerdo, éste se rompió después del
verano después de que la UE recibiera numerosas críticas por haber aceptado sin
pegas lo que el buscador había ofrecido. Almunia cifraba entonces en 6.000
millones de euros la multa que le podría caer a Google si no mejoraba su
propuesta.
Almunia dejó su cargo al frente de la Comisión Europea de
Competencia el pasado mes de octubre y Margrethe Vestager ocupó su lugar. Nada
más ocupar su puesto, Vestager emitió un comunicado en el que reconocía lo
preocupante de la situación pero pedía tiempo para decidir qué medidas tomar.
Google y la Comisión llevan negociando desde 2010 y todavía no se aprecia un
final a la vista.
Las asociaciones críticas con Google se quejan de la
compañía utiliza su dominio como buscador para dar prioridad a otros servicios,
incurriendo así en prácticas de monopolio. Por ejemplo, si buscas una ubicación
en Google, éste te devuelve los resultados de Google Maps. Lo que Google
propuso entonces fue dar visibilidad a otros resultados de la competencia. Como
para la Comisión Europea esto no es suficiente, si se abre una investigación y
se concluye que Google ha incurrido en estas prácticas, la multa podría ascender
al 10% de los beneficios globales de la compañía.


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