Sangeeta Bhatia, profesora del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), pretende
reemplazar las costosas e incómodas colonoscopias por un nuevo método que sólo
necesita una cucharada de yogur y una prueba de orina para detectar cáncer
colorrectal.
La idea de Bhatia es crear moléculas sintéticas que puedan
ser introducidas en el cuerpo, para así “interactuar” con el cáncer y después
ser detectadas fácilmente. Actualmente trabaja en una forma de insertar las
nanopartículas en el cuerpo mediante la modificación de un tipo de bacterias
que se encuentran en el yogur, estas bacterias producen biomarcadores de
nanopartículas mediante la interacción con un tumor.
Estas partículas descompuestas son lo suficientemente
pequeñas como para ser recolectadas y concentradas por los riñones y de ahí
pasar a la orina. La investigadora y su equipo también desarrollaron una prueba
en papel, como la que se usa para el embarazo para dar un diagnóstico. Hasta
ahora la prueba ha sido probada exitosamente en ratones con cáncer colorrectal
y la fibrosis hepática.
Este nuevo método utiliza tiras de papel para detectar
biomarcadores sintéticos relacionados con enfermedades como el cáncer
colorrectal.
Bhatia espera que este método “transforme los diagnósticos”
dado que la prueba no requiere equipo especializado, será especialmente útil en
países de bajos recursos donde hoy día se realizan pocas detecciones de cáncer
entre la población.
Según la Sociedad Americana del Cáncer, si se detecta a
tiempo, el 90% de las personas con cáncer colorrectal tienen una buena
esperanza de vida, pero sólo el 40% de las personas son diagnosticadas de
manera temprana.
Samuel Sia, profesor de ingeniería biomédica en la
Universidad de Columbia en Estados
Unidos, señala que los biomarcadores sintéticos de Bhatia son un “concepto
interesante”, aunque considera que son necesarias más pruebas de laboratorio
para poder decir que se ha encontrado una nueva solución para diagnosticar esta
enfermedad.
¿Cómo se llega al cáncer de colon?
El cáncer de colon tiene varios factores. Uno de ellos es el
genético; es decir, si uno sabe que en la familia hay alguien con cáncer de
colon, existen más posibilidades de tener la enfermedad, incluso si el familiar
tiene otros tipos de cáncer, también puede padecer, y eso nos debe llevar a la
consulta con el médico, recomendó el profesional.
La dieta, el estreñimiento crónico, es un factor
predisponente al cáncer de colon. Así, una dieta rica en fibras y pobre en
grasas que le lleve bien de cuerpo al paciente, puede disminuir esa incidencia.
La obesidad y el crecimiento abdominal tienen mucho que ver con la incidencia
de cáncer “por lo tanto ese famoso dicho: kyra porã (bien gordo) no significa
que uno está muy bien”, concluyó.
LOS SÍNTOMAS MÁS FRECUENTES
Hemorragia rectal
Cambios en las defecaciones
Dolor abdominal
Estreñimiento crónico
Obesidad y crecimiento abdominal
¿Cómo detectarlo?
Los órganos del cuerpo humano están compuestos por células,
que se dividen para crear otras nuevas y reemplazar a las que mueren. Cuando
este mecanismo se altera en una célula, esta y sus descendientes comienzan a
dividirse sin control y acaban ocasionando un tumor o nódulo.
Si estas células, además, invaden otros tejidos y órganos
cercanos (infiltración) e incluso proliferan en otras partes del organismo
(metástasis), se produce lo que llamamos tumor maligno o cáncer.
Cuando las células tumorales están ubicadas en el colon o
recto, hablamos de cáncer de colon o colorrectal. Hoy en día es ya el segundo
tipo de cáncer más frecuente en los países desarrollados, afectando por igual a
ambos sexos.
¿Cómo se produce?
El colon (o intestino grueso) es el último tramo del tubo
digestivo. Mide cerca de 1,5 m y va desde el final del intestino delgado hasta
el ano.
En su primer tramo (colon ascendente y transverso), su
función es absorber agua y electrolitos (sodio, potasio, etc.), mientras que su
segunda mitad (colon descendente y recto) se encarga de almacenar las materias
fecales hasta su expulsión por el ano.
El colon está formado por varias capas de tejido llamado
mucosa. En las glándulas que producen esa mucosa es donde en ocasiones, por
diversas circunstancias, pueden aparecer pólipos o abultamientos. Estos pólipos
inicialmente son benignos, tardan entre 10 y 15 años en crecer y solo un 5-10%
se malignizan.
No obstante, es conveniente detectar cuanto antes y
extirpar todo tipo de pólipo, para evitar su riesgo potencial de convertirse en
un cáncer.


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