Han desarrollado un sistema de micrófonos que permiten
recoger sonidos y que se instala sobre el insecto
Un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de
Carolina del Norte se encuentra entrenando cucarachas cyborg para que sirvan
en labores de búsqueda en zonas de desastre. Las han llamado BioBots, y llevan
«mochilas» con una tecnología que permite un mejor rastreo.
Según informa Europa Press, las BioBots están equipadas con
pequeños micrófonos que permiten recoger los sonidos y buscar así la fuente de
origen. La tecnología está diseñada para ayudar a personal de emergencia a
encontrar supervivientes tras un desastre. En un edificio derrumbado, el sonido
es la mejor manera de encontrar supervivientes, ha dicho Alper Bozkurt,
profesor asistente de Ingeniería Eléctrica e Informática en NC State y autor
principal de dos artículos sobre esta tecnología.
El equipo de investigación de Bozkurt ha creado dos tipos de
mochilas para las cucarachas utilizando micrófonos. Un tipo de BioBot tiene un
solo micrófono que puede capturar sonido de alta resolución desde cualquier
dirección a transmitir de forma inalámbrica. El segundo tipo de BioBot está
equipado con una matriz de tres micrófonos direccionales para detectar la
dirección del sonido.
Los investigadores también han desarrollado algoritmos que
analizan el sonido y trata de localizar la fuente, para poder dirigir al BioBot
en esa dirección. El objetivo es utilizar las BioBots con micrófonos de alta
resolución para diferenciar entre los sonidos que son importantes - como gente
pidiendo ayuda - de los sonidos que no tienen importancia - como un tubo de
escape. Una vez que haya identificado los sonidos de interés, podemos utilizar
los BioBots equipados con micrófonos direccionales para concentrarse en el
origen de esos sonidos, ha explicado Bozkurt. Según señalan, el sistema ha dado
buenos resultados en las pruebas de laboratorios.
No es la primera vez que se habla de cucarachas cyborg. En
noviembre de 2013 se desató polémica por la puesta en venta de kits de
cucarachas que podían ser controladas vía apps. Dos ingenieros de la
Universidad de Michigan, Greg Gage y Tim Marzullo, empezaron a vender este kit
llamado Roboroach, que incluía un insecto y un microchip que una vez implantado
permitía su control. Según declararon en su momento, su intención era enseñar
de forma sencilla cómo funciona la neurociencia.
Este es uno de los metodos


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